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DERECHO A DAR UNA SOLA BOFETADA A UN HIJO EN TODA LA VIDA

DIARIO VASCO 22/07/2009

Derecho a dar una sola bofetada a un hijo en toda la vida

«Yo trato con críos homicidas y no me dan un cabezazo porque hago ver quién manda», dice Urra

 

 

-¿Alguna vez le ha dado una bofetada a alguno de sus hijos?

-Nunca. Ahora bien, no dude de que si entran aquí y yo les hago un gesto se quedan... paralizados. ¡Paralizados! Y eso que tienen 24 y 30 años.

-Vaya.

-No me hace falta ser violento. Basta con tener 'auctoritas', es decir, autoridad en el mejor sentido de la palabra.

-Eso no se impone, hay que ganárselo.

-Claro, desde el principio. Y con la ventaja de que la autoridad empiezas a ejercerla cuando los críos son muy pequeños. Hay que ganarles en ese terreno. Es ridículo pretender que te respeten a los 16 años si no lo han hecho hasta ese momento. Yo trato con críos muy problemáticos, homicidas incluso, que si ponen las piernas encima de la mesa y no me obedecen, se las quito y ya está. Sin más. Esos chavales se contienen, no me dan un cabezazo y podrían hacerlo. Se comportan porque me ven muy seguro. ¡Les hago ver quién manda! Eso es 'auctoritas'.

-¿El cachete a un hijo es maltrato?

-No. Uno es tolerable. Pero sólo uno. Los padres tienen derecho a darle una bofetada en toda su vida. O sea, más vale que elijan bien ese momento.

-De acuerdo. Pero no negará que hay casos que causan alarma, como aquél de una madre que fue condenada a prisión y se le impuso una orden de alejamiento por una bofetada.

-Aquello se falseó. No se la acusaba de haber abofeteado a su hijo, sino de haberle causado lesiones indelebles en el cuello y haberlo mandado sangrando al colegio. Eso asustó a los médicos. La juez en su primera sentencia reconocía que una bofetada forma parte de la educación pero, hombre, no hasta ese punto. Lo que no se admite es la brutalidad.

Rechazo al hombre

-Por otra parte, cada vez hay más hijos únicos que viven entre algodones.

-Bueno, yo he sido hijo único, ¡eh! (risas). Distingamos entre hijo único e hijo solo. No tener hermanos no significa que no trates con otros chavales y te curtas; es fundamental cultivar las relaciones personales. A mí me ayudó, tremendamente, que me mandaran a los siete años a campamentos. El contacto con la Naturaleza, el deporte, mirar las estrellas, compartir la cantimplora, hacer rutas..., todo eso te marca de forma muy positiva.

-Hay madres a las que les cuesta dar ese paso.

-Es cierto. La dependencia emocional puede ser muy fuerte si sólo tienen un crío. Y es más, yo diría que hay muchas mujeres que sólo quieren a su hijo.

-¿Perdón?

-Lo que oye. Son madres que no quieren demasiado a su pareja y, por eso, se vuelcan en el hijo y orillan al hombre. Es un fenómeno muy habitual, una tendencia que va a más. No hay más que ver la cantidad de mujeres que desean ser madres por inseminación artificial para prescindir de cualquier contacto con el hombre. Quieren ser madres pero no esposas.

-¿Y cómo cree que puede afectar eso a un hijo?

-Pues el chaval debería darle vueltas al tema... Con el tiempo, debería plantearse algunas cosas. En cuanto llegue a la adolescencia, tendría que preguntar sin tapujos a su madre: 'Oye, si no te gustan los hombres, ¿cómo me puedes querer a mí?'. Y si no se lo pregunta ni se lo plantea, malo. Muy malo.

 

 



 

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